Thursday, February 12, 2009

La sociedad del miedo.

Una amiga me relató una vez acerca de una teoría que estaban viendo en su escuela, y que... que no recuerdo muy bien qué era exactamente lo que decía, pero el punto era algo así como que vivimos en una "sociedad del miedo". Todo lo que nos inculcan tiene su base en algún miedo.

Es una idea que cada vez cobra más fuerza en mí. Me doy cuenta de lo poderosa que es la doctrina del miedo. A los seres humanos en general y a las mujeres en particular, nos crían (lamentablemente) con un montón de miedos: miedo a Dios y al diablo, miedo al infierno, miedo a los muertos, y a los vivos, miedo a no graduarnos, a no encontrar trabajo, miedo a ser pobres, miedo a los terroristas, a los ladrones, miedo a quedarnos solter@s (y vaya que, en éste punto, a las mujeres nos educan con un montón de caca mental: "tu único propósito en la vida es casarte y tener hijos, sé virgen hasta las quinientas, y recatada, y calladita te ves más bonita, brilla en sociedad porque ahora eres ¨la señora de alguien¨, vístete a la moda porque, si no andas a la moda, es preferible que mueras"), miedo a embarazarnos mañana, miedo a no embarazarnos nunca, miedo a las enfermedades, miedo a que Dios quiera llamarnos a su lado y a que Dios nunca quiera llamarnos a su lado, miedo a perder la chamba, y el estatus, y los amigos, miedo a romper el statu quo, miedo a parecer tontos, y miedo, en general, al rechazo, desde el kinder hasta la tumba le tenemos pavor al rechazo.

Claro está que un poquito de miedo es sano: nos ayuda a medirnos, a prepararnos.

Pero realmente, no sólo en México sino en muchas sociedades, en las iglesias y en las escuelas, se nos da una educación fundamentada más en miedos, que en todo lo que podríamos lograr si los venciéramos.

Parece que no nos damos cuenta de que sirven de muy poco; y que si muchas veces no logramos lo que nos proponemos, no es por absolutamente ningún factor externo, sino por el miedo mismo: de una u otra forma los demás lo notan, nuestro subconsciente lo proyecta, nuesto entorno lo absorbe.

No podría dejar de mencionar que allá en el Imperio, al norte del Río Bravo, la cultura del miedo está exacerbada hasta el absurdo.

Tratemos de criar diferente a nuestros hijos, en todos los aspectos... Mencionar los riesgos de las cosas, claro está, pero no enfocándonos en el miedo sino en la cantidad indescriptible de cosas que se pueden lograr si lo enfrentamos. Después de todo, alguna vez leí que los bebés sólo nacen con dos miedos: a los ruidos fuertes y a caer al vacío. El resto de los miedos se aprende.


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