Thursday, August 13, 2009

Exorcismos.

Al fin logré exorcisarme de él.


He logrado desprenderme, no verlo más, dejarlo para siempre.

No pensar más, no seguir intentando ni en sueños.

Dejar, como más o menos dijo Sabines, de fumarlo, de beberlo, de soñarlo, o algo así. Abandono para siempre...


... al Tower Defense, Versión YoNoSéCuál para iPod Touch.


Es un poco pavoroso darme cuenta de que, en alguna parte recóndita de mí, sigue viviendo una escuincla aficionada a los videojuegos, capaz de engancharse con alguno como si no hubiera un mañana. Adicta.

Me pasó esta última semana, cuando mi hermano cometió el error de enseñarme el Tower Defense de su iPod (él tiene un Touch, yo tengo un Classic dizque porque soy austera), y entonces entré y no salí de ahí.

No salí sino hasta hoy, después de pasarme varios días jugando aprox una o dos horas diarias; jugando en modo normal, fácil, difícil, recontradifícil, de Muerte Súbita, Versión Esparta, Versión de Crisis Crediticia, de Niveles Extendidos y de Cucharita de Plata. (No es albur, burros. Es un modo en donde comienzas con dinero extra).

Cuando, finalmente, hoy me convencí de que soy INCAPAZ de terminar el juego en cualquier dificultad que sea superior a "Cucharita de plata - Juego Rápido y con Menos Niveles", el hechizo se rompió.

Listo, La Caudilla sólo necesitaba convencerse, otra vez, de que igualito que le pasaba hace seis o siete años con Age of Empires y Warcraft y Theme Hospital, cualquier juego en el que haya que hacerla de "estratega/administrador", de dinero, de upgrades y de construcciones y soldados, no fue hecho para mí.

Y les juro que no sé qué hago mal: si ahorro mucho, pierdo, si construyo mucho, pierdo, si upgradeo mucho, pierdo también; si casi no upgradeo nada, vuelvo a perder. Demonios, estoy frustrada. Es igual que con los juegos de disparos en primera persona. No sirvo, simple y llanamente no sirvo. Qué bueno que no fui estratega en la vida real, porque habría enviado a las tropas desnudas directito a un desfiladero lleno de picas y granadas y huestes de Lucifer. Hace seis o siete años un amiguito me ponía arrastradas de epopeya en cuanto juego de estrategia/administrador se nos pusiera enfrente: Age, Age II, Age II Conquerors. Él trapeaba los pisos con mis ejércitos y yo lo disfrutaba como loca.

Hoy, al darme cuenta de que siete años después sigo apestando, y al contemplar a la última multitud de leones infernales, súcubos y cerberis diabólicos colarse por las puertas del cielo, junto a todas mis torres vencidas, me doy por vencida yo tambien, y dejo para siempre Tower Defense.

Satán ha abandonado a su última posesión... al menos hasta que aparezca el siguiente juego de guerra/estrategia/administración y yo vuelva a cometer el error de intentarlo.


Saturday, August 8, 2009

Un anuncio de hoy en MSN Hoy...


... Dice: "Descarga Internet Explorer 8 hoy y gana fabulosos premios!!"

Claro, por supuesto que tienen que dar premios.

Con lo horrorosamente mal que funciona ésa basura triple, demonios, Bill Gates seguro está muy ocupado regalando autos, casas, villas en la playa y masajes a quienquiera que se deje poseer por uno de los peores virus actuales.

O me pregunto si de premio te dejan llevarte el Chrome.
Ah, no, que ése ya es gratis.


Tuesday, July 21, 2009

Relojes y mujeres de poca fe

Hace cinco años, en el 2004, me compré en un tianguis pinchurrientísimo de la ciudad de México, un "reloc" despertador que me costó exactamente veinte pesos.

Nunca le he tenido menos fe a un producto, a decir verdad. Ninguno. Ni siquiera a las sandalias chinas les habría tenido menos fe. Y es que el relojito rojo no solamente era hecho en China, sino que era comprado en el tianguis y vamos, me costó veinte pesos.


Y es que yo me lo había comprado sólo con la intención de llevarlo a un viaje largo que iba a emprender por aquél entonces, el reloj sólo tenía un objetivo muy claro: evitar que a la mañana siguiente yo me levantara a las cuatro de la tarde; por aquéllo del jet lag y como efectivamente me había sucedido antes en alguna ocasión. Él sólo tuvo la meta inicial de evitarme una vergüenza.

Pues creerán que el muy cabrito resultó ser como el conejo de Energizer (o bien, para el caso y más metafóricamente hablando, el de Alicia en el País de las Maravillas): sigue y sigue y sigue y sigue.
Ahí sigue. Cinco años después, en perfecto estado, ahí sigue. Sólo le he cambiado la pila unas dos veces.

Lo irónico es que la primera noche en que lo usé, la única noche en que "la cochinada" tenía una misión en particular, me falló. Y es que yo, al darme cuenta de que su alarma sonaba más fuerte que una sirena industrial, tuve el mal tino de colocarlo acostado bajo mi almohada, según yo para no despertar a nadie más. Luego aprendí que el dichoso reloj podía ser imparable y a prueba de fallas; pero siempre y cuando se mantuviera bien paradito y derechito. Si no, se atrasa hasta un par de horas en una noche.

Pero fuera de ésa grave falla inicial, nunca más me ha dado problemas y por el contrario me ha evitado muchos. Ha sobrevivido a cinco viajes de larga duración; al zarandeo de cinco maletas y cinco aviones, muchos más autobuses, y seguramente al aventadero salvaje de más de cinco empleados de aerolínea. Y sigue y sigue y sigue y sigue. Como soy firme creyente en los beneficios de mantener el reloj adelantado, ése es el único que siempre mantengo con al menos cinco minutos de adelanto, o a veces hasta más. De ése modo, mi implacable tirano siempre me recuerda que ya es hora de largarme o llegaré muy tarde a todos lados, antes de que cualquier otro reloj de la casa empiece a hacer lo mismo.

Y sigue y sigue y sigue. Ahora, en cualquier viaje o mudanza temporal, es una de las primeras cosas que tiro en la maleta: el infallable reloj rojo de veinte pesos al que le tuve tan poquísima fe y hoy le tengo tanto respeto.


¡¡Ahora sigue la moralejita pitera!!... El reloj rojo te la enseña: aunque seas hecho en China, aunque hayas terminado en el tianguis de La Raza y aunque a tu patrón le hayas costado tres varos, puedes demostrarle al mundo ¡¡el tigre que hay en tí!! =D

Saturday, June 27, 2009

Un update al post anterior

Por cierto, otra cosa.
Yo sí creo, auténticamente, que MJ podría haber estado lo suficientemente loco como para amar la convivencia con los niños y querer compartir su habitación con niños, sin llegar jamás a tocarlos ni acosarlos. Desde luego, éso no lo convertía en un gran ejemplo de padre. Ahí tienen a su bebé que casi se hace papilla desde el balcón en uno de los momentos de fama del artista, hace algunos años. Pero lo que hasta ahora se sabe con certeza sobre Neverland y las pijamadas, tampoco lo convierte automáticamente en pedófilo, creo yo.

Por supuesto, estoy consciente de que mis muy trascendentes declaraciones en éste Blog no van a lograr borrarle un estigma de años, de pederasta y abusador de escuincles.

Pero si recordamos que éste hombre no se ajustó jamás a casi ningún convencionalismo social; si leemos todas ésas biografías que hablan de un niño triste, emocionalmente abandonado y abusado verbalmente a diario por su padre; si recordamos las decenas de cirugías y el rancho Neverland y a su mago privado y su simio mascota, y las miles de locuras televisadas, realmente cabe la posibilidad de que él solamente quisiera tener y regalar la infancia idílica que sentía que le había sido robada. Tal vez nunca abusó de nadie. Tal vez sí. Y como dice un amigo mío, si él hubiera querido abusar de un niño, a alguien con su dinero le bastaba con hacer una llamada telefónica, no hacía falta aventarse todo el circo de las pijamadas en la tierra de Nunca Jamás.

Y como yo creo que no todo en la vida se debe ajustar a nuestros convencionalismos sobre lo que está bien y lo que está mal, o de que todo deba tener a fuerzas un significado sexual, le concedo el beneficio de la duda.
¿Lo ves, MJ?... Tal vez en cincuenta años, cuando toda la gente del mundo asuma nuevas teorías acerca de que los niños deben ser criados en pequeños ranchos de felicidad, la memoria de Michael Jackson sea redimida en maneras sorprendentes.
O puede ser que no, y que simplemente se compruebe lo que millones sospecharon desde que comenzó ese circo.

Friday, June 26, 2009

Y entonces, en el momento menos esperado, emprendió el viaje Michael Jackson.

Y que regreso yo de una reunión del trabajo que se alargó más de lo normal, y que me conecto, y que resulta que Michael Jackson estiró la pata. Primero vi un mensaje corto en el MSN de una conocida: "Todos los que compraron boleto para el concierto de Michael Jackson pueden ir ahora a su funeral". Naturalmente no capté el chiste y me quedé unos instantes tratando de figurarme lo que podría significar, ahora de qué broma de mal gusto era víctima el errático habitante de Nunca Jamás. Pero cuando otra amiga más anunciaba el mismo acontecimiento, con un mensaje más serio y directo, oh diablos, supe que era verdad.

¡¡Qué fuerte!!... Jackson tenía la edad exacta (día y todo) de un familiar mío a quien no podría, de ninguna manera, considerar como viejo. Bueno, existe la diferencia de que Michael tenía 300 cirugías más en el cuerpo, esas decoloraciones y ése estilo de vida algo tendrían qué ver.

¿Qué más recuerdo de Michael Jackson?... En mi iPod debo tener unas diez creaciones suyas; que aunque son muy fregonas, no llego a considerar totalmente como "de mis tiempos". Lo siento, pero tampoco pienso mentir y venir ahora a bramar que siempre fui súper fan y que es mi reydelpop y mi modelo a seguir. Mi sentir con respecto a Michael Jackson, cuando alguien me preguntaba, siempre lo resumía en ésta frase: "Bueno, si olvidas que Michael Jackson es Michael Jackson, tiene algunas canciones en verdad increíbles".

Todos supimos que el hombre había perdido la chaveta cuando casi tira por el balcón a su bebé, en un despliegue de celebridad al estilo "el Rey León". De sus tres hijos, aparte, llamó "Michael" a los tres, incluso a la niña, acción que no tengo empacho en calificar de altamente egocéntrica. No hacía falta entonces, cuando lo del bebé y el balcón; que viniera el escándalo de Neverland y los niños perdidos en la habitación del hombre cuyo color se había perdido: ya se daba por hecho que había algo muy raro acerca de ése Rey del Pop. El mensaje es claro: cuando cantas y bailas como los ángeles, y además tienes ritmo, y además pones al planeta entero a mover el bote y a tratar de imitar tus pasitos hasta la insanidad, se te perdona.

Y es cierto, tiene canciones muy muy fregonas. No sé ustedes, pero a mí ésta canción me parece chidísima y electrizante, ha entrado y salido de mi Top 25 Most Played.




Y está Billie Jean, y ése paso imposible, el famoso Moonwalk. Y yo que batallo con los meneos simples de cadera y la coordinación de lo que le llaman las patas.

También, cuando estaba en cuarto de primaria, en un festival cantamos "Heal the World", por sugerencia de una excelente maestra que nos daba clases de inglés. Tal vez hoy en día algunos de mis compañeros lo negarán, pero yo recuerdo que no lo sentimos como una de ésas ridículas actividades obligadas de festival escolar. No: a muchos la canción auténticamente nos gustaba. La seguíamos cantando después de los ensayos.

También nos quedamos con la boca abierta al ver su video en donde baila, en Brasil, una especie de versión con samba de su They Don´t Really Care About Us.
Y Earth Song también es muy linda. Qué decir de We are the world we are the children, un ícono.

O está mi hermanito, que le da por hacer bailecitos imitando (o intentándolo al menos) varios pasos auténticamente patentados de Michael Jackson. Desde luego, no le salen así lo que digamos muy bien, pero verlo es inmensamente gracioso.

Bueno, pos el mensaje queda. Si van a estar medio locos, presentarse a sus juicios por acoso infantil en pijama, tener un simio llamado Bubbles como mascota y rehusarse a dejar la infancia a los cincuenta años, más vale que bailen rebién.

Yo recordaré a Michael Jackson. Qué FUERTE es, cuando se empiezan a morir los artistas que ya rozan tu generación. Cuando comience a pasar con varios de mis altamente favoritos, tal vez su servidora sufra colapsos en miniatura. ¡¡¡Dúrenos mucho tiempo más, Manu, Silvio, Sarah, Laura, Miguel, Oreja, Fernando, Mago y Joaquín!!! :S

Sunday, June 7, 2009

De gripe y apocalipsis

Pues nada, en México al parecer el virus vino y se fue. Vimos las noticias, el pánico en las calles, los mil y un chistes (algunos de TAN mal gusto), las imágenes de los cubrebocas convencionales y los cubrebocas chistosones en la gente, adultos, niños, perros, gatos, coches, tuberías del drenaje. Vaya, en TODOS lados.


No quiero ser una de ésas insufribles "conspiracionistas" que siempre lo niegan todo y que alegan que siempre, detrás de TODO, está o la CIA o el Pentágono o Bush o Aznar o Donald Rumsfeld o Nixon o los chinos o el Peje, o el conspirador que haga falta. Pero tampoco puedo evitar lo que le llaman la reflexión y las preguntas.


Es claro que el virus ESTABA AHÍ. También es claro que la prevención, muy probablemente, no estuvo de más. Pero bueno, el pánico. ¿Era necesario? ¿Era necesario que unas cuantas familias sufrieran discriminación a nivel nacional, otras cuantas a nivel internacional? ¿Era necesario perder la cabeza e invocar el Apocalipsis?

Por ahí se ha escuchado que, aunque el virus ciertamente estaba ahí, puede ser que algunos aprovecharan (¿quiénes?... muchas posibilidades...) para levantar un revuelo enorme y lo que le llaman la cortina de humo para tapar otras cosas. Nunca ha faltado en nuestro país quién nos considere tarados. Que si ya pasó antes con el Chupacabras, con la Mataviejitas. Nada como circo del bueno para que la población, ya de por sí desacostumbrada a mantenerse informada y con ojo crítico, se apanique un poco y se concentre en el tapabocas y no más.


Como no sé bien qué onda con las leyes recientes en México y tampoco tengo ganas de investigarlo, no doy opiniones sesudas, pero por ahí le han llegado a la Redacción rumores de que a lo mejor el circo sirvió para tapar ésto. Lo cual pasó, sabemos, más o menos por las mismas fechas. ¿Serán estas gripas la manera de evitar debates serios?


Sunday, May 31, 2009

¿Quién es La Caudilla?

¿Escribe, quién? ¿Fuenteovejuna? ¿Dos o tres a una?...


?




Historias de librería.

Mi adicción (ok, es palabra políticamente incorrecta. Cambiémosla por "enganchamiento") por la lectura puede llegar a niveles peligrosos. Lo comprobé en Berlín; cuando me descubrí capaz de pasar tardes enteras, y quiero decir enteras, en una librería; alternando entre sentir un dolor terrible en los pies por tanto estar parada, y sentir un dolor terrible en la espalda por tanto estar sentada. Ajá, es que era una librería donde tenían su propia salita pa´quete sentaras a leer. Yo podía pasar dos horas parada, luego tres sentada. No me importaba ningún dolor, ninguna hora, ningún compromiso, cuando me encontraba leyendo algo interesante.

Tiempo después estuve en España, en una estación de autobuses. Entré a uno de esos puestos grandes de revistas y libros, Relay. Me encontré con ni más ni menos que el primer libro de Desmond Morris, "El hombre desnudo". Psicología evolutiva de la buena. Y empecé a leer y seguí leyendo. Como a los veinte minutos sentí una mirada insistente parada a mi lado. Volteo con toda la pereza del mundo y me encuentro con una mujer de pésimo humor. Claro, no se me ocurrió que fuera la dependienta. "No lo pensarás leerlo todo, ¿verdad?", me dice con pésima leche. (¡¡La leche!!). "Pues, no", le contesto. Y, como una tonta, siento la necesidad de añadir más. "Estaba terminando de checar éste parrafo", (olvido que los españoles no conocen la palabra checar, ni desean hacerlo jamás) "porque me sirve para unos estudios" (lo cual es parcialmente cierto). "Normalmente se pagan antes", me dice como se les dice a los retardados a quienes se odia. "Ah, vale", le contesto como ésos mismos individuos de capacidad mental limitada. No me quedó más remedio que dejar el libro ahí donde me había ella pillao (no era el lugar de donde lo tomé), y encaminarme a la salida. Malaleche todavía se da el lujo de añadir: "y normalmente se dejan los libros en su lugar". Yo hubiera querido añadir: "y la gente normalmente puede decir las cosas de buenas", o de plano recomendarle una dieta más alta en fibra, pero no soy tan valiente. Es una fortuna que no puedan llevarte preso por leer cosas sin permiso (hubiera sido convicta como desde los once años).

La anécdota viene al caso porque no pude sino compararla con lo que me sucedió en la librería Gonvill, en México. Figúrense una escena similar: llego, me encuentro con decenas de libros de Rius. Empiezo con uno y no puedo, simplemente no puedo soltarlo. Pasa media hora, una hora, tal vez hora y media. El dependiente (un chavo, dudo que mucho más joven que la del Relay) se acerca, me observa divertido y se aleja por un momento. Pienso que va a ir por el gerente para que me eche a la puerta, pero no. El dependiente vuelve a los pocos minutos.

Y trae un banquito, pa que me siente.


Ese dependiente no lo sabe, pero le hizo un favor enorme a su empresa. Porque a partir de ahora yo recomendaré Gonvill, y lo haré como así: "cuida las columnas vertebrales de los ratones de biblioteca desde (inserte año)".

Amo lo que viene siendo la consideración del empleado mexicano, cuando la tienen, claro.


Wednesday, May 27, 2009

Tuesday, April 7, 2009

Hoy Hace un Buen Día.

Ésa es una gran canción de Fernando Delgadillo. También resume un poco mi mood de las últimas semanas, o meses. Son días chidos. Y no quiero referirme sólo al hecho de estar en lugares distintos, conociendo gente distinta y viviendo situaciones nuevas. En general creo que me siento mucho mejor que antes. ¿Mi adolescencia sobreemotiva ha terminado, y ahora seré una aburrida adulta contemporánea? ¿Me bajé para siempre de mi montaña rusa emocional?... Quién sabe.







No quiero aventarme tampoco el gran porro autosuperacional, pero realmente siento que en estos últimos meses, por jodido y Carlos-Cuauhtémoc-Sánchez-esco que suene (gran palabra), he madurado. He aprendido cosas que debía aprender. He desaprendido, también, cosas que debía desaprender. Y es que Yoda tenía un gran punto al decir: "You must unlearn what you have learned"...





Llevamos por ahí un proceso siempre inconcluso de aprendizaje, de crecer, de ver las cosas con otros ojos. Me alegra descubrir que me he vuelto un poco más capaz de dejar atrás las cosas que debo dejar atrás, (aunque a veces sucumba de vuelta y me dé lo que viene siendo la catarsis estúpida y emo); de dejar ir aquéllo que hay que dejar ir. Ya saben, gente llega y gente se va. Unos se quedan y otros no. Y nosotros no dependemos tanto de lo que nos pasa, sino de cómo reaccionamos a ello. De cómo lo vemos nosotros y qué decidimos obtener de cada cosa.


Creo que, si me está dando mi hora de reflexión profunda, es porque en realidad éste post estaba pensado para convertirse en mi Gran Reflexión de Inicio de Año; como aquélla que hice al iniciar el 2008 y que fue grandiosa porque justo acababa de vivir cuatro intensos meses de fiesta, perdón, intercambio en Lincoln y sobre todo estaba recién desempacadita de un viaje a Sevilla, que fue más espontáneo que sus muertos tó, como dirían los sevillanos mismos. Tenía mucho qué contar en aquél entonces.



Ahora tengo tanto o más que contar, lo que no tengo es tiempo, y creo que éso explica la aparición de éste Post hasta inicios de abril. Pero lo tenía planeado ya, todo fríamente calculado.
Viendo hacia atrás me doy cuenta de lo ¿gracioso? ¿curioso? ¿predestinado?, que resulta el encontrarme viviendo por un rato en Suiza, un país que siempre me llamó poderosamente la atención, por razones que hasta la fecha no me explico (¿destino?... Yo creo más bien poco en ésas cosas...). Desde el 2004, cuando estuve estudiando en Francia, Suiza me llamaba, no hay otra palabra para describirlo. Serían los quesos, sería el fondue, las montañas, las vacas, los bancos, los relojes, el chocolate, una buena amiguita suiza que tuve por aquéllas fechas y a quien nunca se me hizo visitar, yo qué sé. Pero me llamaba, sentía que algún día tenía que ir. Si tú preguntabas: ¿qué país es el que más te gustaría visitar?, la escuincla contestaba: "Suiza y Grecia", dos opciones convencionales y nada exóticas en opinión de muchos (muchos que más bien hubieran contestado Tailandia, Egipto, India, Japón). Obviamente yo nunca jamás había puesto los pies en Suiza, y mis amigos franceses me decían que me estaba "haciendo películas en la cabeza" porque en Suiza sólo había frío y gente parca y realmente no tenía mucho de fascinante. Hoy, plantada en Ginebra con la OMC y la ONU, y en medio de bellísimas montañas como para hacer un mural, no puedo sino expresar mi desacuerdo. El lugar es bello. Ginebra suda organizaciones internacionales y derechos humanos, que se me convierten poco a poco en una especie de vocación revelada. Se va el invierno y el lugar está retacándose de flores. Ir a esquiar en lohs Alpehs Suizohs deh verdahd, ver ésos paisajes y escuchar ésos sonidos que hay allá arriba en medio de la fuckin´nada, no tiene precio.
Pero todo éso no es el punto: simplemente, se me hace curioso que Suiza siempre me llamó, y cinco años después, heme aquí. ¿Será Eeeeeeeel Seeeeecreeeeetoooooo de la atracción?... Qué importa, so Sweet Zerland.




En fin. Tampoco digo que ha sido gracias a los Alpes, pero insisto, de unos meses para acá me siento diferente. En cierto modo, más libre. En parte gracias a lo que he desaprendido y dejado ir, como puse allá arriba. No dar las cosas por sentado, me estoy dando cuenta, es una gran clave a la... no me atrevo a decir "felicidad", que se me hace una palabra un poco sobrevalorada y a la vez simplista, pero podría ser alegría, tranquilidad. Y si no fuera alegría o tranquilidad, mucho se le parece.
Como dirían los Beatles. Let it be. Aligerémonos un poco ésa enoooorme carga de pasado.

Es chistoso, por ejemplo, cómo hay infinidad de libros y revistas dedicados a explicarte cómo "tener éxito con ésto y con lo otro"; con el trabajo, el jefe, la cocina, los hombres, la mamá, la suegra, los filetes de jaiba. Y no es solamente porque detesto el género de la superación personal; pero de alguna manera me he dado cuenta de que resulta algo más importante tener éxito con uno mismo. Y todo lo demás llega, solito o invocado.

En fin, creo que ya fue mucho pericazo poético por hoy. Bajé más canciones de Manu Chao, y lo sigo amando como el primer día. Ahora leo: "Q & A", un libro que me prestó mi súper dúper amigui/novio/relación difusa de por estas tierras; es el libro en el que está basada la película de Slumdog Millionaire. Voy empezando, pero promete ser un GRAN LIBRO. Y sigo tratando de acabar de fumarme "Guns, Germs and Steel", de Jared Diamond, uno de ésos libros que lo explican todo. De verdad. Todo. Todo lo que no saben acerca de la civilización humana y el curso de la historia está ahí, en 440 páginas de sapiencia destilada.



Lo puso Isabel Allende en uno de sus libros: "No se va a ninguna parte en la vida, se camina nomás". Hay todavía muchísimo, quiero suponer, que no sé y que debo seguir aprendiendo. Tal vez, con suerte, nuevos aires qué probar.
Yo no sabía, por ejemplo, que Paul Simon y Art Garfunkel hicieron una vez su versión anglosajona de la canción "El Cóndor Pasa", y que es una canción bella con una letra bella. Qué tristeza que ninguna de las tropecientas letras en español (la original es en quechua), quedó a la altura de ésta hermosura simple. Por una vez, el cover/remake/reinterpretación, superó a la original. No hay otra mejor para el mood de hoy, libre y alivianado. Dice mucho en muy poco.

I'd rather be a sparrow than a snail
Yes I would, if I could, I surely would...
I'd rather be a hammer than a nail
Yes I would, if I only could, I surely would...
Away, I'd rather sail away
Like a swan that's here and gone
A man gets tied up to the ground
He gives the world its saddest sound
Its saddest sound
I'd rather be a forest than a street
Yes I would, if I could, I surely would...
I'd rather feel the earth beneath my feet
Yes I would, if I only could, I surely would...

Y para adornar el post, impresionantes imágenes de un tal Julian Breaver, que me acaban de hacer el favor de mandarme en una cadenita de e-mail. Friggin´ breathtaking. Y qué miedo con ésta última. Me va a causar una pesadilla triple.